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Por qué la mucosa nasal es clave para evitar molestias respiratorias

Cuando hablamos de cuidar la salud respiratoria de los niños, solemos pensar en abrigarlos bien, evitar los cambios bruscos de temperatura o protegerlos de contagios. Pero hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido y que cumple una función esencial: la mucosa nasal.

Esa capa interna que recubre el interior de la nariz no solo está ahí para “atrapar los mocos”. De hecho, es la primera línea de defensa frente a virus, bacterias y alérgenos, y mantenerla en buen estado puede marcar la diferencia entre un simple estornudo y un resfriado con complicaciones.
En este post te contamos por qué es tan importante la mucosa nasal, qué factores la dañan y cómo puedes protegerla para reducir el riesgo de infecciones respiratorias, especialmente en otoño e invierno.
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¿Qué es la mucosa nasal?

La mucosa nasal es un tejido especializado que recubre el interior de las fosas nasales. Está formado por células que producen moco y están recubiertas de pequeños cilios, como pelitos microscópicos, que tienen una función muy activa: filtrar, humedecer y calentar el aire que respiramos, además de atrapar partículas potencialmente dañinas.

Este sistema actúa como un verdadero “filtro natural”. Cada día respiramos miles de litros de aire que contienen polvo, virus, bacterias, alérgenos y contaminantes. La mucosa nasal se encarga de interceptarlos antes de que lleguen a los pulmones.

¿Por qué es tan importante mantenerla sana?

Cuando la mucosa nasal está bien hidratada y funcionando correctamente:

  • Filtra los virus y bacterias antes de que entren al cuerpo

  • Reduce el riesgo de infecciones respiratorias (como catarros, bronquitis u otitis)

  • Previene la inflamación de las vías respiratorias

  • Disminuye la frecuencia de estornudos, picor y congestión

  • Favorece una mejor respiración, sobre todo durante el sueño

En cambio, cuando está seca, inflamada o irritada, pierde eficacia. Es entonces cuando los virus tienen más facilidad para entrar en el organismo, y aparecen los síntomas molestos que ya conocemos: congestión, mocos densos, estornudos o incluso dolor de garganta.

¿Qué puede dañar la mucosa nasal?

Hay varios factores que pueden afectar el equilibrio natural de la mucosa, especialmente en los meses fríos:

  • Ambientes secos, sobre todo con calefacción

  • Cambios bruscos de temperatura

  • Exposición a humos o contaminantes

  • Infecciones respiratorias previas

  • Uso excesivo de descongestionantes nasales

  • Alergias estacionales o al polvo doméstico

En los niños, además, la nariz es más pequeña y sus defensas están en desarrollo, lo que los hace más vulnerables a estos cambios.

¿Cómo podemos cuidar la mucosa nasal?

Aquí van algunas recomendaciones sencillas que puedes aplicar en casa:

1. Uso excesivo de descongestionantes nasales

Beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a que el moco nasal tenga una textura fluida y pueda cumplir su función protectora. En niños pequeños, ofrecer agua con frecuencia (o leche materna en lactantes) es clave.

2. Usar lavados nasales con suero fisiológico o soluciones específicas

Los lavados con suero fisiológico o soluciones salinas ayudan a limpiar la nariz, eliminar mucosidad acumulada y mantener la mucosa hidratada. En bebés y niños pequeños, conviene hacerlos de forma suave, con jeringa sin aguja o aplicadores nasales adaptados.

Algunas soluciones nasales incluyen ácido hialurónico, un compuesto natural que ayuda a hidratar y proteger la mucosa nasal. Su uso puede ser especialmente útil en ambientes muy secos o tras procesos catarrales que han dañado la mucosa. Consulta con tu pediatra si puede ser adecuado para tu hijo.

3. Evitar ambientes muy secos

El uso de humidificadores (bien mantenidos y desinfectados) o colocar un recipiente con agua cerca de la calefacción puede mejorar la humedad ambiental. También es recomendable ventilar las habitaciones todos los días, aunque haga frío.

4. Proteger frente al frío y cambios bruscos

Cubrir la nariz al salir al exterior en invierno puede ayudar a templar el aire y evitar que la mucosa se irrite. También es buena idea evitar cambios de temperatura muy bruscos, como pasar de una habitación muy caliente al exterior sin protección.

5. Revisar el entorno

Evitar el humo del tabaco, los sprays fuertes o el polvo acumulado en casa también es importante, ya que son irritantes directos de la mucosa nasal.

¿Y si hay congestión nasal constante?

Si tu hijo tiene congestión nasal frecuente, ronca por la noche o respira siempre por la boca, conviene comentarlo con el pediatra. Podría tratarse de una  alergia, hipertrofia de adenoides u otro problema que requiera valoración médica.

Además, si hay catarros recurrentes, otitis frecuentes o dificultades para dormir bien, cuidar la mucosa nasal puede ser parte de la solución.

Referencias:

  • Marinho A, Nunes C, Reis S. Hyaluronic Acid: A Key Ingredient in the Therapy of Inflammation. Biomolecules. 2021 Oct;11(10):1518. doi: 10.3390/biom11101518.
  • Price RD, Berry MG, Navsaria HA. Hyaluronic acid: the scientific and clinical evidence. J Plast Reconstr Aesthet Surg. 2007;60(10):1110-1119. doi: 10.1016/j.bjps.2007.03.005


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