Regurgitación o vómitos: cómo diferenciarlos en bebés y cuándo preocuparse
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El verano trae consigo más horas al aire libre, más parque, más playa y más noches con ventanas abiertas. Y con todo eso, también llegan los mosquitos.
En la mayoría de los casos, sus picaduras solo provocan picor, enrojecimiento y una pequeña hinchazón, pero en algunos niños pueden resultar muy molestas, inflamarse más de la cuenta o incluso acabar infectándose por el rascado. Además, los mosquitos pueden picar de día y de noche, por lo que conviene pensar en la prevención más allá del atardecer.
Lo más habitual es que la picadura de mosquito se vea como un bultito pequeño, elevado y con picor. A veces aparece una sola lesión y otras veces varias juntas, sobre todo en piernas, brazos o zonas descubiertas. En algunos niños, además del picor, puede haber una reacción algo más llamativa alrededor de la picadura, con más enrojecimiento o una zona más hinchada. Eso no siempre significa alergia grave: muchas veces es simplemente una reacción local algo más intensa.
Si tu hijo vuelve a casa con varias picaduras, el objetivo principal es frenar el picor para romper el círculo vicioso del rascado. Puedes seguir esta sencilla guía de actuación:
① Lavar la zona
Limpia suavemente la picadura con agua fría y jabón. Esto ayuda a eliminar restos de saliva del insecto y mantiene la piel limpia.
② Aplicar frío local
Coloca una compresa fría o una bolsa de hielo envuelta en un paño durante unos minutos sobre las zonas más inflamadas. El frío adormece los receptores de la piel, reduciendo el picor y bajando la hinchazón de forma natural.
③ Evitar el rascado
Es la parte más difícil pero la más importante. El rascado constante irrita la piel y abre la puerta a bacterias. Si el niño es pequeño, mantén sus uñas cortas y limpias, o cubre la zona con ropa ligera si se rasca de forma insistente.
Evita los remedios caseros: El uso de pasta de dientes, bicarbonato o mezclas caseras "naturales" no tiene aval científico y, con frecuencia, acaba irritando o quemando aún más la delicada piel infantil.
Si el picor es insoportable, consulta con un profesional sanitario la idoneidad de usar un antihistamínico o una crema con corticoide suave.
La mayoría de las picaduras mejoran solas en pocos días. Aun así, conviene vigilar si la zona se vuelve cada vez más dolorosa, caliente, muy roja o si sale pus, porque puede haberse infectado. También es importante consultar si la hinchazón es muy grande, sigue aumentando durante horas o si la picadura está en una zona delicada, como cerca del ojo, dentro de la boca o en la nariz.
Hay que buscar atención urgente si aparecen signos de reacción alérgica importante, como dificultad para respirar, inflamación de labios o lengua, mareo, somnolencia llamativa o un empeoramiento rápido del estado general. Estas reacciones graves son mucho más típicas en picaduras de avispas o abejas que en mosquitos, pero cualquier dificultad respiratoria o afectación general debe valorarse de inmediato.
La mejor forma de evitar problemas es prevenir las picaduras. En verano, esto significa combinar varias medidas sencillas. Una de las más útiles es usar ropa ligera pero que cubra: camisetas de manga larga finas, pantalones largos y tejidos holgados cuando sea posible, sobre todo al atardecer o en zonas con muchos mosquitos. También ayudan mucho las mosquiteras en ventanas, carritos o cunas.
Otra medida importante es usar repelentes de insectos adecuados para niños. La Asociación Española de Pediatría señala que la mayoría pueden utilizarse en población infantil, pero recuerda que el DEET no se recomienda en menores de 2 meses y que, en niños menores de 2 años, conviene priorizar en lo posible barreras físicas como las mosquiteras. También indica que el Icaridín no se ha evaluado en menores de 6 meses, por lo que algunos organismos no lo recomiendan en esa edad.
Además, conviene reducir la presencia de mosquitos en casa y alrededor. Vaciar recipientes con agua estancada, revisar platos de macetas, cubos o juguetes de exterior puede ayudar mucho, porque los mosquitos aprovechan esos pequeños acúmulos de agua para reproducirse.
Si el niño vuelve del parque o de una excursión con varias picaduras, lo mejor es revisar la piel, lavar las zonas afectadas y valorar si necesita frío local en las más inflamadas. Tener muchas picaduras a la vez no significa necesariamente algo grave, pero sí puede hacer que esté más incómodo, duerma peor o se rasque más. En esos casos, merece la pena revisar si el repelente está siendo suficiente, si la ropa deja demasiada piel expuesta o si conviene reforzar las medidas al caer la tarde.
Conviene consultar con el pediatra si la picadura empeora en lugar de mejorar, si hay signos de infección, si la inflamación es muy marcada o si el niño tiene una reacción más intensa de lo habitual. También si se trata de un bebé pequeño y la lesión genera dudas, o si las picaduras son tan numerosas que afectan al descanso, al juego o al bienestar del niño.
Los mosquitos forman parte del verano, pero eso no significa que haya que resignarse a sus picaduras. En la mayoría de los niños, bastan medidas sencillas para aliviar el picor y prevenir complicaciones: lavar la zona, aplicar frío, evitar el rascado y usar buena prevención con ropa adecuada, mosquiteras y repelentes bien elegidos. Si además vigilamos las señales de alarma, podremos disfrutar del verano con mucha más tranquilidad.
Asociación Española de Pediatría. Picaduras [Internet]. EnFamilia. [fecha desconocida] [último acceso: 18 may 2026]. Disponible en: Picaduras de insectos
Asociación Española de Pediatría. Repelentes insectos [Internet]. EnFamilia. [fecha desconocida] [último acceso: 18 may 2026]. Disponible en: Repelentes de insectos
NHS. Insect bites and stings [Internet]. [fecha desconocida] [último acceso: 18 may 2026]. Disponible en: Insect bites and stings
Centers for Disease Control and Prevention. Preventing mosquito bites [Internet]. CDC. [fecha desconocida] [último acceso: 18 may 2026]. Disponible en: Preventing Mosquito Bites
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