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¿Puede el aspirador nasal causar otitis en niños?

Escrito por Creciendo sanos | Mar 31, 2026 10:00:00 PM

Cuando un bebé o un niño tiene muchos mocos, es normal querer ayudarle a respirar mejor cuanto antes. Por eso, muchas familias recurren al aspirador nasal varias veces al día. Aunque el aspirador nasal no suele ser la causa directa de una otitis, un uso excesivo, brusco o mal hecho puede irritar la nariz y resultar molesto para el oído. La Asociación Española de Pediatría señala que los aspiradores de secreciones pueden producir sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa nasal, por lo que recomienda limitar su uso y no utilizarlos de forma brusca. 

Por qué nariz y oído están tan relacionados en los niños

Para entenderlo, hay que recordar que la nariz y el oído medio están conectados por la trompa de Eustaquio, un conducto que comunica el oído con la parte posterior de la nariz y la garganta. Cuando esa zona se inflama o se bloquea, por ejemplo durante un resfriado o una alergia, puede acumularse líquido en el oído medio y facilitar la aparición de una otitis media. 

En los niños esto ocurre con más facilidad porque sus trompas de Eustaquio son más cortas, estrechas y horizontales que las de los adultos. Eso favorece que se obstruyan antes y que el moco o la inflamación interfieran más en el drenaje normal del oído. 

Entonces, ¿el aspirador nasal puede provocar una otitis?

La otitis suele aparecer sobre todo por la congestión nasal, los resfriados o las alergias, que bloquean la trompa de Eustaquio y permiten que se acumule líquido detrás del tímpano. 

Lo que puede pasar es que, si el aspirador se usa con demasiada frecuencia o con demasiada fuerza, irrite la mucosa nasal, la reseque y haga la limpieza más agresiva de lo necesario. Esa irritación no ayuda a una nariz que ya está inflamada por los mocos y puede aumentar la sensación de presión o de molestia en los oídos. La AEP lo resume de forma muy clara: mejor limitar su uso, usarlo solo si hay moco visible y sin brusquedad

Cuándo usar el aspirador nasal y cuándo no hace falta

El aspirador puede tener sentido en momentos muy concretos, por ejemplo si el bebé está tan congestionado que le cuesta comer o dormir, o si hay mucho moco visible y no basta con un lavado nasal suave. Pero no hace falta usarlo de forma rutinaria cada vez que el niño tiene mocos. De hecho, la AEP prioriza los lavados nasales con suero fisiológico y advierte de no abusar de los aspiradores. 

Con la nariz de los niños, muchas veces el objetivo no es dejarla “perfectamente limpia”, sino que respiren algo mejor y estén más cómodos. Intentar sacar hasta el último moco puede terminar siendo más molesto que útil.

Cómo limpiar la nariz sin irritarla tanto

La forma más suave de cuidar la nariz suele ser el lavado nasal con suero fisiológico o solución salina. Esto ayuda a fluidificar la mucosidad, favorece que salga con más facilidad y evita tener que recurrir constantemente a la succión. 

También ayuda cuidar la mucosa nasal, porque una nariz muy seca o irritada se congestiona más y filtra peor el aire. Mantener la nariz hidratada, evitar ambientes muy secos y no exponer al niño al humo del tabaco son medidas sencillas que pueden mejorar bastante el confort respiratorio. La congestión nasal importante puede incluso interferir con los oídos y favorecer dolor o infección si las secreciones obstruyen la trompa de Eustaquio. 

Síntomas de otitis en niños: cuándo consultar

Debes consultar con el pediatra si, además de los mocos, el niño empieza con dolor de oído, fiebre persistente, mucho llanto al tumbarse, irritabilidad llamativa, peor audición o secreción por el oído. Las infecciones de oído en niños suelen relacionarse con resfriados o alergias que bloquean la trompa de Eustaquio, y a veces necesitan valoración médica para confirmar si realmente hay otitis. 

 

Referencias: