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Diarrea del viajero en niños: qué hacer y cómo prevenirla en vacaciones

Escrito por Creciendo sanos | Jul 31, 2026, 10:00:00 PM

Durante las vacaciones cambian muchas rutinas. Se come más fuera de casa, se prueban alimentos distintos, a veces se viaja a otros países y no siempre es fácil controlar del todo el agua, la higiene o la conservación de la comida. En este contexto, la diarrea del viajero en niños es uno de los problemas digestivos más frecuentes durante los desplazamientos, especialmente en destinos con peores condiciones sanitarias o con más riesgo de contaminación de agua y alimentos.

Aunque la mayoría de los casos son leves y se resuelven en pocos días, en los niños el punto más importante no es solo la diarrea en sí, sino el riesgo de deshidratación.

Cómo prevenir la diarrea del viajero en niños

La prevención empieza por algo muy básico: lavarse bien las manos. Antes de comer, después de ir al baño y después de cambiar pañales o tocar superficies sucias, el lavado con agua y jabón sigue siendo la medida más importante. Cuando no sea posible, el gel hidroalcohólico puede ayudar, aunque no sustituye al lavado si hay suciedad visible.

También conviene prestar mucha atención a lo que el niño come y bebe. En destinos con más riesgo, es preferible evitar el agua no tratada, el hielo de origen dudoso, la comida de puestos callejeros, los alimentos crudos o poco cocinados y las frutas o verduras que no se puedan pelar o lavar con seguridad. Lo más seguro suele ser elegir alimentos bien cocinados y servidos calientes, además de agua embotellada segura o tratada.

Si viajas con un lactante, la lactancia materna sigue siendo una aliada importante, porque reduce la exposición a agua o alimentos contaminados. Y si el niño toma fórmula, merece la pena extremar las precauciones con el agua utilizada para prepararla. Además, llevar en el equipaje sobres de solución de rehidratación oral puede ser muy útil si aparece diarrea lejos de casa.

Otra idea práctica es no confiarse con los "pequeños caprichos" del verano. A veces el problema no viene de una comida grande, sino de algo que parece inocente: un zumo con hielo, fruta ya cortada, un helado artesanal en mal estado o una botella de agua mal conservada. En vacaciones, la improvisación forma parte del plan, pero con los niños conviene mantener un mínimo de cautela. Esta prevención sigue siendo la medida más eficaz.

Qué es la diarrea del viajero y cómo suele empezar

La diarrea del viajero suele deberse a la ingesta de agua o alimentos contaminados por bacterias, virus o parásitos. Entre los microorganismos más implicados están algunas cepas de E. coli, aunque también pueden intervenir Campylobacter, Shigella, Salmonella, norovirus u otros agentes, según el destino y el contexto del viaje. Lo más habitual es que aparezcan heces más frecuentes y más líquidas, a veces acompañadas de dolor abdominal, náuseas, vómitos o fiebre.

No siempre empieza justo al llegar al destino. Puede aparecer durante el viaje o varios días después. Y en niños pequeños, a veces el cuadro no se describe como "diarrea" desde el primer momento, sino como un cambio claro en el número de deposiciones, más líquido de lo habitual, peor apetito y más decaimiento.

Qué hacer si un niño tiene diarrea del viajero

La base del tratamiento es la rehidratación. Lo más importante es ofrecer líquidos con frecuencia para compensar las pérdidas. Cuando la diarrea es más intensa o hay vómitos, la mejor opción suele ser la solución de rehidratación oral, porque repone agua y sales de forma más adecuada que otras bebidas. En niños pequeños, suele funcionar mejor ofrecer cantidades pequeñas y frecuentes que intentar que beban mucho de golpe.

En general, no hace falta dejar al niño en ayunas. Una vez que tolere líquidos, conviene volver poco a poco a una alimentación normal, adaptada a lo que le apetezca y tolere mejor. En lactantes, se debe continuar con lactancia materna o fórmula de forma habitual. Las dietas muy restrictivas o alargar demasiado los líquidos claros no suelen ser la mejor estrategia.

También es importante no dar por cuenta propia medicamentos antidiarreicos pensados para adultos. En niños pequeños, algunos de estos fármacos no están recomendados. Si la diarrea es importante, hay fiebre alta, sangre en las heces o mal estado general, lo prudente es consultar antes de iniciar cualquier tratamiento.

Cómo saber si puede estar deshidratándose

Aquí está la parte clave. Hay que vigilar si el niño moja menos pañales o hace menos pis, si tiene la boca seca, llora sin lágrimas, está más decaído, somnoliento o irritable, o si le cuesta mantenerse activo como de costumbre. Si además hay vómitos repetidos y no consigue retener líquidos, el riesgo de deshidratación aumenta.

Cuándo conviene consultar con el pediatra

Es recomendable consultar si el niño es muy pequeño, si la diarrea es muy abundante, si hay fiebre alta, sangre en las heces, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o cualquier signo de deshidratación. También si el cuadro no mejora en pocos días o si el niño tiene una enfermedad de base que pueda complicar la evolución.

En resumen

La diarrea del viajero en niños es una molestia frecuente en vacaciones, pero en la mayoría de los casos evoluciona bien si se actúa a tiempo. La mejor estrategia es prevenir: cuidar la higiene de manos, elegir bien lo que comen y beben, y viajar con cierta previsión. Y si aparece, el objetivo principal es mantener una buena hidratación y saber reconocer cuándo deja de ser un cuadro leve.

 

Referencias: